LOS ANDES ONLINE
martes, 06 de noviembre de 2007
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EL CUERPO SIN ESPINAS. Cristina Perez.
La exposición de pinturas de Cristina Perez es absolutamente contemporánea. Prueba de ello es la doble inscripción de su obra. Por una parte, el tratamiento de sus “desnudos” la incluye en una poética de género. Por otra monta un dispositivo dialógico desde el cual rescata tradiciones icónicas populares, andinas, ancestrales y coloniales, confrontándolas a una cultura visual armada sobre la representación del cuerpo urbano, del cuerpo pop, del cuerpo-superficie a través de la línea pura y los colores planos.
La artista viene trabajando en esta poética desde una experimentación y una investigación de la estética entendida como experiencia social, como dimensión esencial de lo humano. Esto marca toda una tendencia de mucha fuerza en el marco de la producción plástica local. Su obra aporta a la refuncionalización crítica y deconstructiva de las categorías hegemónicas del provinciano paternalismo. Y lo hace a partir de tres estrategias que iluminan las zonas de tensión cultural no verbalizadas, y por lo tanto, inadvertidas, cristalizadas y naturalizadas.
En primer lugar el cuerpo como inscripción de género. Como ha sostenido Nelly Richard el cuerpo en relación temporal a los acontecimientos genéticos influye y determina el devenir simbólico del sujeto. La reposición de la escena original de impresión de la identidad sexual se juega en el cuerpo construido y su ligazón con el discurso, y con la representación, ese es el momento mismo de la constitución e inserción del sujeto en la sociedad y la cultura. En este sentido sus pinturas son una especie de epifanía de lo femenino.

Oscar Zalazar
Dr. En Filosofía y Letras. Master en Creatividad aplicada al Arte. Catedrático de la Universidad Nacional de Cuyo. Curador y Crítico de Artes Visuales.

DIARIO CLARIN
Polémica por una muestra de desnudos
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DIARIO EL SOL DE MENDOZA
Entrevista realizada por el diario el Sol de Mendoza a Cristina Perez .
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LOS ANDES
Suplemento fin de semana, Mendoza 3 de noviembre de 2000

En el escaparate
por Natalia Páez

Cuadros e instalaciones
Desde hoy la vidriera del Banco Nación hablará de sí misma con la obra de Cristina Perez: Vidrieras. Un trabajo que traspasa el campo artístico y se introduce en la reflexión social.

(Fragmento)
Pensar los espacios físicos que los pueblos asignan a las artes es pensar inevitablemente en quienes son los elegidos como destinatarios. Y son signos certeros los que pueden leerse en las ciudades cuando fijamos la atención en esos sitios destinados a la difusión: ¿dónde se encuentran? ¿están a mano de todos? ¿cuánto cuesta ingresar a un museo? Algunos artistas toman el asunto como propio y, como Cristina Perez, se sientan a pensar en la forma de popularizar el arte. Para empezar se anima con un corajudo mea culpa: “Se cree en un principio universal: el arte es para todos y yo creo que en la práctica no es así. Los que estamos dentro de la producción artística también somos muchas veces sectarios y la vidriera rompe con el claustro elitista porque es un lugar común”. También fundamenta la elección de los cristales del Banco Nación: “Realicé un gran esfuerzo en buscar un espacio para mostrar mi trabajo. Vi pasar el tiempo sin tener respuestas favorables, ya que los lugares “consagrados” me rechazaban amablemente diciendo que hasta el 2005 no había lugar…en esta situación me encontraba cuando me imaginé las obras en las vidrieras del Banco Nación…la vidriera es como una sala virtual en la que se genera otra relación con ese espectador tan especial que es el transeúnte. El contacto es ocasional, sorpresivo, azaroso y uno como artista también se da la posibilidad de jugar con eso”…Lo que está en la vidriera no es sólo lo que se ve, sino lo que está en vigencia y en muchos casos significa un universo inalcanzable…Ese mostrador mercantilista por excelencia de las ciudades capitalistas, se transforma en este caso en espacio visual común que la ciudad ofrecerá a quien quiera pararse a disfrutarlo. Perez, como artista, habrá logrado su objetivo: acercar un poquito más su arte y se hará cargo de los riesgos que implica quedar así, al desnudo. En la vidriera.


La cruz, el cuerpo y el rito

UNA MIRADA "OTRA”
por Azul Méndez
Profesora Nacional de escultura

Desentierros, velatorios, cenotafios, rituales, mitos y leyendas de la cultura andina, interceptan nuestra memoria ante el inmenso dispositivo simbólico que Cristina Perez desentierra..."así como los ritos ancestrales y los ritos cotidianos que perpetúan la vida, (afirma) así como los ritos vitales, esos que inventamos y recreamos cada día para construir nuestra historia"... Desentierra...colores, formas y toda una acumulación exquisita de objetos como mazorcas de maíz, osamentas de animales, flores de tela y papel, hojas y frutos secos, semillas, dorados envoltorios de golosinas... Desentierra calaveras, monta portátiles altares rodeados de flores, simientes femeninas, y nos invita a ¡la fiesta!. Se escucha el "vibra-slap" de las quijadas...el murmullo que se cuela entre vainas vegetales, cascabeles de pesuñas de cabra y ...¡la música! la que está de fondo y en la que también su voz, su caja y su risa se confunden con la multitud.
En la imaginería mestiza las múltiples representaciones de la virgen se identifican con el gusto del pueblo y con el pueblo mismo en su peculiar intimidad con lo "divino"; igualmente Cristina intercepta y modifica el dispositivo simbólico receptor cambiando los elementos y marcando una postura ideológica respecto al género. En la omnipresencia de lo femenino (cuerpo y vaginas transfiguradas en semillas, flores, bocas, llagas) "subyacen fuertes contenidos que rescatan el matriarcado y acentúan una concepción femenina de la naturaleza, (...) un pensamiento visual que propone a la mujer desnuda, con su sexo, sus partes fecundas relacionadas con las proporciones, rasgos y color de la América Latina"…

Fragmento extraído del catálogo de la exposición realizada
en el Museo del Área Fundacional en noviembre de 2002.
Mendoza. Argentina


Arte al día

informa

Buenos Aires, diciembre de 2002 /Año XII, Nº 104
Desde Mendoza

El aura desalojada
por Graciela Distéfano

…Y si de transgresiones hablamos, “La cruz, el cuerpo y el rito”, la muestra de Cristina Perez en el Museo del Área Fundacional, valiéndose de la tradición pictórica y escultórica utiliza elementos de la antropología como dispositivo simbólico (y como corresponde al lugar) produjo un escozor en las miradas al recuperar para el cuerpo femenino identificaciones de la imaginería popular. Interesante para la reflexión sobre los contextos de lo permitido y no permitido…

Fabulario religioso de un cuerpo
DE MARIPOSAS, ÁUREAS, CRUCES Y COMPARSAS

por Azul Méndez
Profesora Nacional de escultura

Desde la superficie del soporte de papel y como en procesión hacia el espectador, la pintura de Cristina Perez avanza capa sobre capa estratificando su consistencia de mariposa con un exaltado cromatismo que define planos, formas y texturas.
Pueblos suspendidos en el tiempo, rémoras arquitectónicas, espacios andinos son atravesados por diosas prehistóricas, doncellas aborígenes, princesas orientales, danzantes de Henri Matisse, que nos ofrendan el tibio resplandor de sus áureas para juntas renovar la inmemorable vocación “fovista” de autonomía del color sobre la forma, del deseo sobre las prescripciones.
Colores puros y arbitrarios recubren la imaginería femenina que la pintora convoca y transfigura.
Cristina Perez pone en dialogo tradiciones contrarias que como en el arte popular se resuelven entre procesiones y comparsa. Cuerpos azules, verdes y amarillos, blancos y violetas confrontan la naturalidad de su sexo con la iconografía religiosa y sobre una visión naturalizada del genero femenino pone en “cruz” el carácter de la obra como artificio.
La temática sorprende, perturba pero no agrede buscando el equilibrio sin esquivar el conflicto.
Desde la sensibilidad de la artista y su elección para expresarla, la obra propone un juego de superposiciones con el espectador.




Stories of batterflies, halos, crosses and parades

From de presentation on the surface paper and as if in procession towards the spectador, Cristina Perez’s paitings move forward, layer by layer, stratifying the works’ butterfly consistency, with an cutstanding chromatism that defines planes, shapes and textures.
Villages forgotten in time, architectonic allusions ang Andean spaces are gone thorough by prehistoric hoggesses, aboriginal maidens, oriental princesses ang Henrri Matisse’s dancers. They offer the warmbrightness of their haloes to renew the inmemorial “fovist” vocation of independence between colour and shape and desire in relation toprescription.
Pure and arbitrary colours cover female imaginery called and transformed by the painter.
Cristina Perez intermingles contrary traditions which, as in popular beliefs, are worked out between processions and parades. Blue, green, yellow, white and violet bodies face the nature of her sexuality with the religions iconografhy and she puts in a “cross” figure the caracter of the works over a naturalezed vision of the female gender.
The subject matter is surprising and disturbing yet not agressive. She seeks balance without eluding conflict.
From the artist’s sensitiveness and her choice to express it, her works propose a play of superimpositions with the spectator.
Azul Méndez
National Professor of Sculpture